EN BOCA CERRADA…

Como diría el conocido Groucho Marx “es mejor permanecer callado y parecer estúpido, que abrir la boca y disipar todas las dudas”.
 
Es bien sabido por todos que, desde hace bastante tiempo, uno de los mayores pasatiempos de nuestra sociedad, es “contemplar” las ocurrencias  de determinada clase política. Bien podríamos decir que determinados “elementos” se arrogan la capacidad del “ábrete boca y di lo que quieras”, por muy incongruente, descabellada o burrada que sea. 
 
Y es que, en demasiados casos, las poltronas públicas no hacen más que nutrir la falta de capacidad de determinados especímenes, que poco o nada aportan a la gestión pública, más allá del entretenimiento.
 
Expresiones como las del Ministro Montoro afirmando que “los salarios no han bajado” o de otros componentes del gobierno de la nación negando determinadas actividades, no hacen más que afirmar algo que cada día más ciudadanos pensamos: este gobierno piensa que somos estúpidos.
 
Sin embargo, la última perla de la Señora Ministra de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad, achacando la malnutrición infantil a dietas poco equilibradas y no a la pobreza, raya la ineptitud y la desvergüenza.  Afirmar sandeces de esta envergadura desde la vitrina institucional impoluta que la Sra. Mato ostenta, es cuando menos, arriesgado, por no usar calificativos más vehementes. 
 
No es desconocido, por desgracia, por nadie (salvo parece ser por la Sra. Mato), que la situación que están viviendo las familias en nuestro país es calamitosa: la falta de recursos económicos, la falta de empleo, la falta de la red de apoyo social pública necesaria y la actitud déspota de un gobierno irresponsable, está llevando a miles de familias al límite de sus fuerzas y avocándoles a la caída en una temida exclusión social. Hoy día, ni tan siquiera tener un empleo garantiza salir de la exclusión o la pobreza y a la vista del informe de Cáritas Europa, en el caso de la población infantil, la situación ya es de hecho extrema y desesperada.
 
Sin embargo, parece ser que la estrategia de “negar la mayor” es la mejor herramienta que mejor sabe usar la Sra. Mato, afirmando que el problema es que no sabemos comer, no tanto que no tenemos dinero para comer. 
 
Pues bien, Sra. Mato, a pesar de que un buen amigo me dijo que “cuando no tienes nada bueno que decir, mejor que no digas nada”, no puedo por menos que indicarle un par de asuntos que creo que le serán de utilidad:
 
– Vivimos en un país en el que el hecho de llegar a fin de mes o poder hacer la compra, se ha convertido en una verdadera heroicidad.
 
– El desempleo y los recortes sociales están desangrando a pasos agigantados la “tolerancia” de los ciudadanos a la ineptitud de sus políticos.
 
– En esta situación, la privatización de la sanidad, la destrucción del sistema público de servicios sociales o la eliminación de la atención a la dependencia, no hacen más que añadir dolor y desesperación a las personas.
 
Pues, como le digo, con este escenario, no creo que sea ni mucho menos lo más inteligente hablar con esa ligereza, por llamarlo educadamente, así que le recomiendo que abandone su responsabilidad y se dedique a otras tareas menos exigentes.
 
Mi último consejo, viendo lo visto, “en boca cerrada, no entran moscas”.
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