Manuel Raigón Barranco pronuncia un emotivo Pregón con la figura del Santo como protagonista

La Feria de “El Santo” de 2016 fue inaugurada ayer tras el Pregón que pronunció Manuel Raigón Barranco. Un pregón cargado de emociones en el que sobresalió la figura de San Francisco Solano y la montillanía que el pregonero transmitió a los presentes.

Montilla y su patrono ocuparon buena parte del tiempo que Manuel Raigón estuvo sobre el escenario como pregonero “una experiencia nueva que permite reencontrarme con mi patria chica, nuestra Montilla, a la que llevo siempre y llevaré a gala y en el corazón”.

“Crecí allí, junto al Llano Palacio y el Paseo de Cervantes, donde durante toda mi niñez y juventud disfruté de nuestra feria del Santo a una calle de mi casa”, recordó el Pregonero rememorando los años de su infancia que vivió junto al recinto donde antiguamente se celebraba las fiestas en honor al patrono montillano, y hoy “me siento como aquellos trabajadores que iban ofreciendo su mercancía por Montilla, me siento como el pregonero de esta feria ofertando también los productos más genuinos y auténticos de un pueblo incomparable como el nuestro”.

Manuel Raigón dedicó buena parte de su pregón a ensalzar la figura de San Francisco solano, su vida y obra “porque es gracias a él que nos reunimos aquí esta noche paisanos, por las fiestas que celebramos en su nombre y no puedo menos que dedicar a su reseñable figura parte de mis sencillas líneas”, continuó, señalando que el patrono de Montilla no sólo llevó “el nombre de nuestro pueblo a confines jamás soñados sino que ha escrito con su vida una de las páginas de oro, más brillantes de la evangelización de América. Su hazaña espiritual y humana es inigualable”.

El Pregonero recordó pasajes de la vida del patrón de nuestra ciudad, desde sus primeros años en Montilla y su paso por Córdoba, Montoro, Pedro Abad, Villafranca antes de su viaje a América donde recorrió el hemisferio sur americano “desde Panamá hasta Cartagena de Indias, desde Trujillo al Callao, de Jauja a Cuzco, de Copacabana a Cochabamba, de la Paz a Potosí, de Tucumán a Santiago de Estero, de la Rioja a Córdoba y Buenos Aires, y sobre todo, su obra de apostolado en Lima”.

“Su muerte, el 14 de julio de 1610, fue ya entonces considerada como la de un santo, aunque no fue canonizado hasta 1726 por Benedicto XIII y llamado «el Taumaturgo del Nuevo Mundo» “Se convirtió en patrono principal de la ciudad de Lima, diecinueve años después de su muerte”. “Montilla le declara patrón el 14 de marzo de 1647, treinta y siete años después de su fallecimiento, siendo además patrono de más de doscientas cincuenta ciudades en América Latina. Es patrono y protector de los terremotos desde 1897, de la unión misional franciscana desde 1907, del Folclore Argentino desde 1949, y también, es uno de los patronos de los Toreros”.

Manuel Raigón también dedicó unas líneas de su pregón a recordar los inicios de la Casa de Montilla en Córdoba, cuando un grupo de montillanos, llevados por el amor a su tierra, crearon esta asociación con “el deseo de que la siguiente generación que nació fuera de Montilla, nuestros hijos, también conociese todos las tradiciones de nuestra tierra y se sintiesen en parte montillanos”.

De esta asociación fue fundador, posteriormente socio y actualmente ocupa el cargo de presidente “un inmerecido honor por el que me siento muy complacido y que intento cumplir como el nombre de Montilla que llevamos tan a gala se merece”.

El pregonero concluyó su intervención señalando que “Las fiestas del Santo se convierten año tras año, en un espacio para el encuentro, para la amistad, para el rejuvenecimiento, para la nostalgia, y sobre todo para las ilusiones que cada vez se renuevan y nos rejuvenecen jubilosamente a todos los que a ellas acudimos, porque a todos, independientemente de nuestra edad, nos trasladan a recuerdos felices de nuestra niñez y nuestras primeras e inocentes ensoñaciones” .

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