MENTIRAS E INEPTITUD

Desde pequeño, estoy escuchando frases que, a mi corto entender, no hacen más que rechinar y enfrentarse a la más elemental lógica; frases como “mi verdad” atenta, a mi juicio, al más básico nivel de inteligencia humana, cuando, como bien escuchara de boca de un muy buen amigo, “la verdad es la verdad, la diga Agamenón o su porquero”.
Y es que, señores, vivimos momentos en los que parece ser que, el sólo hecho de ostentar un escaño o un cargo público, o solamente el aparecer en los medios de comunicación, ya parece otorgar un peso y una envergadura incuestionables en la veracidad de los mensajes que se emiten o al menos, quien lo hace, está convencido de ello.
Y lo digo al hilo de las argumentaciones que, desde prácticamente el minuto cero de su toma de posesión, este Ministerio de Sanidad y Políticas Sociales, está haciendo bajo la hipótesis de que “la Dependencia no es sostenible”. Y es que yo me planteo lo siguiente: cuando un gobernante se enfrenta a las cuentas públicas y a la complicada misión de decidir a qué se destinan “los dineros” públicos y a qué no, ¿cómo se llega a la conclusión de que es precisamente para la atención a la Dependencia para lo que no hay dinero? ¿qué tipo de revelación “mariana” se da para concluir tal sandez? Y es que, cualquiera que haya estado mínimamente en el mundo, sabe que una hipótesis, a pesar de presentarse errónea a todas luces, con los mensajes y argucias necesarios, puede convertirse en aparentemente cierta, o lo que es lo mismo, como diría mi abuela “aquí el que no se conforma es porque no quiere”.
Y es que, afirmaciones como la de que la ley de dependencia es insostenible o que el Estado del Bienestar estaba bien para épocas de bonanza económica… están al mismo nivel de estupidez intelectual que aquellas que decían que habíamos vivido por encima de nuestras posibilidades. Y es que, determinada casta política, se ha acomodado en el precepto de que una mentira repetida mil veces, se convierte en verdad.
Pues bien, queridos amigos, el que afirme que la Dependencia es insostenible tiene dos opciones: o habla de oídas o es más inepto de lo que se piensa. Son ya infinidad de estudios los que argumentan sin fisuras, que el sector de los Servicios Sociales y la Dependencia es un sector capaz de generar riqueza económica y empleo de calidad y estable, amparándose en las cifras demográficas de nuestro país (el 9º del mundo con mayor número de personas mayores de 65 años) y en la capacidad de generación de empleo del propio sector (37 puestos de trabajo por cada millón de euros invertido). Así mismo, sería cínico negar la capacidad de generación de riqueza que proporciona el sector, generando unos retornos del 62% de lo invertido, habiendo incluso estudios que sitúan esta cifra en el 130%, considerando, además, aspectos indirectos de la recaudación.
Pero, por encima de todo esto, están los argumentos humanos: el principio de sostenibilidad social. Desde que la Plataforma Andaluza de Dependencia se creó, a la que represento, siempre hemos exigido lo mismo: que los gobiernos sitúen a la persona y sus necesidades en el centro de las políticas públicas.
Por todo ello, quien afirma que la dependencia o que los servicios sociales no se pueden mantener, está afirmando, en último término, que no se debe apostar por las personas, que el principio de solidaridad y de igualdad, sobran en nuestro país y que, el concepto de justicia social es poco menos que una ocurrencia.
Concluyendo, desde mi humilde opinión, creo que debemos ser mucho más participativos en el mundo político, debemos tomar las riendas de nuestro propio destino, para hacer ver a quienes atentan contra la inteligencia humana, que somos ciudadanos conscientes de nuestros derechos y que “una mentira repetida mil veces, no se convierte en verdad”. Precisamente por ello es por lo que creo que la sociedad en la que nos encontramos, debe ser cada vez más consciente, no sólo de cuál es su papel en su mundo, si no de cuánto la necesita éste para aportar luz y claridad a tanta oscuridad como se está cerniendo.
Como decía el Doctor Martin Luther King “la oscuridad no acaba con la oscuridad, sólo la luz puede hacerlo”.
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