NOSOTROS PODEMOS. YO PUEDO.

Todos los años el día 4 de febrero celebramos el Día Mundial contra el Cáncer. El objetivo de esta Jornada es la concienciación de la población y de los gobiernos para continuar luchando contra esta enfermedad.

Con el lema: “Nosotros podemos. Yo puedo”, la Unión para el Control Internacional del Cáncer (UICC), tiene este año como objetivo ampliar el alcance y situar el cáncer como una prioridad de salud global, así como aumentar la visibilidad del Día Mundial contra el Cáncer.

Este año se quiere explorar varias acciones que “Nosotros podemos. Yo puedo” tomar para salvar vidas, conseguir más igualdad en la atención a los enfermos de cáncer y hacer que la lucha contra esta enfermedad sea una prioridad para nuestros gobiernos. Pasamos a describirlas brevemente.


NOSOTROS PODEMOS:


Promover acciones, actuar. El primer paso para dirigir el progreso contra esta enfermedad es impulsar las acciones que sabemos que mejorarán las tasas de supervivencia y que darán a los pacientes de cáncer una calidad de vida mejor.


Prevenir el cáncer. Los cambios en nuestra forma de vida hacen que cada vez más personas de todo el mundo estén expuestas a los factores de riesgo del cáncer, como el tabaco, las dietas poco saludables y el sedentarismo. El primer paso efectivo para la prevención de esta enfermedad es educar e informar a las personas y a las comunidades sobre la relación entre el estilo de vida y el riesgo de cáncer.


Desafiar las percepciones. En muchas culturas y sociedades el cáncer sigue siendo un tema tabú. Las personas que padecen cáncer tienen con frecuencia miedo al estigma y a la discriminación que les impide admitir que tienen la enfermedad y buscar atención y apoyo.


Crear entornos saludables. Los centros educativos y de trabajo tienen un papel importante que desempeñar a la hora de prevenir el cáncer.


Mejorar el acceso al tratamiento oncológico. Eliminar las brechas de acceso en todo el mundo a la atención de calidad, es fundamental para maximizar el pronóstico y la calidad de vida de todas las personas que padecen la enfermedad.


Movilizar nuestras redes para impulsar el progreso. Identificar y movilizar redes para respaldar los objetivos y reducir la carga global de cáncer, son actividades críticas para reforzar el trabajo de defensa y promoción y generar más capacidad a través de la educación y formación.


Influenciar los cambios de políticas. Las leyes y otras medidas legislativas se pueden usar con efectividad para reducir la exposición a los riesgos de cáncer, como el consumo de tabaco, alcohol y dietas poco saludables, así como a factores medioambientales.


Demostrar la necesidad de invertir en el control del cáncer. Está más que demostrado que es mejor invertir en la prevención del cáncer en lugar de tener que hacer frente a las consecuencias.


Trabajar juntos para conseguir un mayor impacto. La carga global del cáncer se puede reducir creando asociaciones sinérgicas entre los gobiernos, la sociedad civil y el sector privado, a fin de equilibrar capacidades, competencias y esferas de influencia complementarias para acelerar el progreso de los objetivos y las aspiraciones comunes.


YO PUEDO:


Adoptar un estilo de vida saludable. Todos podemos emprender acciones para reducir nuestro riesgo de padecer cáncer eligiendo hábitos saludables como dejar de fumar, realizar actividad física y comer y beber de forma sana.


Entender que la detección precoz salva vidas. El diagnóstico del cáncer no siempre es fácil porque no todos los tipos de cáncer presentan signos y síntomas tempranos y otros signos de advertencia aparecen bastante tarde, cuando ya está en una fase avanzada.


Pedir ayuda. Mantener redes de apoyo social y hablar del cáncer pueden ser estrategias importantes para sobrellevar el impacto social y emocional que produce esta enfermedad, a corto y a largo plazo.


Ayuda de los demás. El apoyo de amigos, familiares y compañeros puede ayudar a una persona que padece cáncer a ajustarse mejor a los cambios que conlleva la enfermedad y también a mejorar su calidad de vida.


Llevar las riendas de mi experiencia con el cáncer. Debe dotarse a los enfermos y a sus familias con la capacidad necesaria para tener un mayor grado de control sobre las decisiones que influyen en su salud y bienestar, y para conservar la dignidad en todas las fases del proceso de cáncer.


Ser yo mismo. El cáncer y su tratamiento pueden cambiar la percepción que los enfermos tienen de sí mismos y de su aspecto.


Volver al trabajo. Aunque volver al trabajo después de un tratamiento oncológico puede ser difícil para muchas personas, el poder reincorporarse a la vida laboral puede ser un factor importante desde el punto de vista personal y práctico. Un trabajo puede restablecer la normalidad, la rutina, la estabilidad, el contacto social y los ingresos.


Compartir mi experiencia. Las personas que han superado un cáncer pueden dar esperanza a los que acaban de recibir el diagnóstico.


Decir lo que pienso. La participación de los enfermos y de sus familias en la toma de decisiones para las políticas y los programas de cáncer puede promover un enfoque integral para la atención de esta enfermedad. 

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