Seguimos sin aprender

«Sólo una cosa es más dolorosa que aprender de la experiencia, y es, no aprender de la experiencia.»
Peter  Laurence Johnston 
No aprendemos. La experiencia de hechos pasados no nos sirve de nada. Seguimos sin aprender.
Allá por el año 2008, cuando en media Europa se hablaba de crisis, aquí primero se ignoraba, en aras de un beneficio electoral, y luego ante la evidencia se trataba de explicar. Si en lugar de haber perdido el tiempo se hubiese dado a conocer la realidad y se hubiesen adoptado las medidas necesarias, tal vez nos hubiese permitido evitar la caída en un pozo sin fondo, caída  que hemos sufrido durante 4 o 5 años y de la que todavía nos costara bastante para salir adelante.
Todos recordamos aquella etapa en la cual nos hablaban de brotes verdes, de recuperación económica, de reanimación de un enfermo en estado muy grave, y al final todo era mentira, aquellos brotes verdes no eran más que la visión lejana de una realidad muy negra, que hemos vivido en 2009,2010,2011…
Seguimos sin aprender. No aprendimos de aquella experiencia. Lo pasado debería habernos servido para afrontar siempre la realidad, asumirla y actuar en consecuencia.  
Acabamos de estrenar el año y después de haber dejado atrás un año aciago y complicado, con la prima de riesgo, elevado nivel de desempleo, rescate bancario, pérdida del poder adquisitivo de los trabajadores, bajada de las pensiones, no actualización del salario mínimo interprofesional, situaciones todas que minan nuestra moral y capacidad de respuesta y a pesar de todo, seguimos sin aprender. 
Hace pocos días empezamos a oír voces que nos hablan de recuperación, escuchamos cómo organismos internacionales nos dicen que cambian nuestras previsiones y se atisba mejora económica, cuando a finales del pasado año todo era mas complicado. Pero es que las autoridades nacionales se suben a aquel carro e intentan vendernos esas apreciaciones como recuperación leve de la economía. 
Recuperación en las grandes cifras, recuperación para los grandes capitales  para los que una subida de décimas o centésimas supone bastante. Lo que ocurre es que esas décimas o centésimas para aquel que pasa hambre y necesidad no le permiten más que seguir pasando hambre. Seguir pasando penurias, no poder ofrecer a sus hijos o a su familia lo mas mínimo, lo esencial. El que ha sido desahuciado sigue sin poder pagar su vivienda, aquel que no tiene trabajo sigue sin poder acceder al mercado de trabajo.
Por todo es llegado el momento en que los ciudadanos manifestemos nuestro hartazgo, que exijamos a nuestro políticos que no nos vendan humo, que no nos vengan con falsas ilusiones, que tenemos mayoría de edad para saber lo que estamos viviendo y comprender que sus palabras están vacías, no tienen contenido, porque a pesar de lo que nos dicen, nuestra  realidad es obstinada y nos dice que seguimos igual. 
Que no seamos objeto para la pelea política y nos digan de una vez cómo van a hacer que el paro baje, que las pensiones suban, que nuestros jóvenes tengan la oportunidad de acceder a su primer empleo, que este no sea en precario, que quienes han metido la mano en la caja de todos reciban el castigo correspondiente; que nos digan la verdad, que por mucho que nos duela sabremos encajarla mejor que una falsa ilusión. Que no nos hablen de brotes, que nos hablen de realidades, que no nos interpreten los números, que sabemos leerlos y que, sobre todo, nuestras vidas, nuestro día a día,  son reales y nos dicen lo contrario, a pesar de sus interpretaciones.
Y que  si ellos pasan de la experiencia de años anteriores, nosotros sabemos que salir de esta situación costará tiempo, que no será fácil, que tal vez no lleguemos a tener el nivel que teníamos, que habrá que dejar muchas cosas en el camino, que habrá que hacer renuncias, pero que queremos tener trabajo de calidad, mantener nuestro derecho a una educación, sanidad, justicia, servicios sociales de calidad, protección a los mas desfavorecidos, y sobre todo queremos vivir en paz y en comunidad. 
Nosotros, los ciudadanos, sí  hemos aprendido.

Menú