“Los problemas son como las malas hierbas: trabajando solo con los pensamientos se cortan; centrándonos en las emociones se arrancan de raíz”

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A veces en la sociedad en la que vivimos, el estrés y la ansiedad se apoderan de nuestra vida, provocando así que muchos dejemos de darle importancia a los sentimientos y las emociones. Es por eso que Ismael Reinoso, psicólogo de profesión, con formación y experiencia en la terapia de hipnosis clínica, quiso especializarse en el acompañamiento emocional y autoconocimiento, tanto individual, familiar como de pareja.

– ¿Cómo surgió todo? ¿Cómo decidiste adentrarte en este mundo de la psicología?
Pues es curioso porque en un principio iba a hacer Informática. Lo que pasa de adolescente, que no te conoces lo suficiente y piensas que lo que medianamente se te da bien en clase, puede estar orientado en tu futuro laboral. Pero por mi personalidad, siempre he tenido vocación de tratar a las personas y ayudar a los demás; al final mi madrina de confirmación me dijo que psicología sería una profesión que se me daría muy bien, y aquí estoy.

– ¿Cómo ha sido tu trayectoria?
Bueno, después de empezar la carrera en Granada, me fui un año para Salamanca, con la beca de movilidad Séneca y el último año me fui de intercambio a Perú. Allí terminé la carrera, hice mi trabajo de fin de grado y allí mismo empecé en el mundo laboral con unas prácticas en un centro de rehabilitación de drogodependencias con plantas amazónicas.

– Por lo que veo han sido muchos los lugares que has recorrido, ¿cuál ha sido el que más te ha marcado?
Sin duda Perú, fue de las mejores experiencias de mi vida, es donde he podido desarrollarme, tanto personal como profesionalmente. Es más, me gustaría volver porque me encanta la naturaleza y allí viven en mitad de la selva peruana, entonces estoy como un pez en el agua, nunca mejor dicho.
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– Cuéntame, ¿cómo fue la experiencia?
Genial, porque además de todo lo que supone cambiar a un estilo de vida totalmente diferente de lo que has visto desde niño, empecé a desarrollarme profesionalmente allí. Mi principal trabajo fue en un consultorio clínico en el que hacía terapia y a través del mismo, teníamos un convenio en el que trabajaba en un colegio privado como psicoeducador, enfocado tanto a los niños, como a los profesores y los padres. Además, tuve la oportunidad de trabajar en un convenio de cooperación internacional con la Universidad de Sevilla.
La verdad es que tengo muy buenas experiencias, sobre todo le tengo especial cariño a una población rural llamada Cacatachi, por el lugar y por las familias con las que trabajé allí. Se puede decir que es donde encontré mi vocación.
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– Pasando más a tu trabajo actual, ¿cuál es tu especialidad en la psicología?
Trabajo sobre todo en el manejo de las emociones y el autoconocimiento. Cuando empecé en el mundo profesional, vi que los modelos que se enseñan en la universidad se centran más en el cognitivo conductual, es decir, en el pensamiento y la conducta. Lo que suele pasar, que lo que se enseña en los tochos de apuntes, no es todo lo que se necesita para el mundo laboral. En el momento en el que empecé a trabajar con personas, me di cuenta que estos modelos centrados en las creencias y acciones se quedan un poco cojos. Los pensamientos y las creencias se pueden cortar, cambiar y hacer que el paciente vea una nueva perspectiva pero, de una forma u otra, esa creencia o acción puede salir por otro lado porque hay un problema emocional de fondo. Se puede decir que los problemas son como las malas hierbas en un jardín: si se trabaja con los pensamientos, se cortan; centrándonos en las emociones, se arranca el problema de raíz. Para que una persona tenga una buena calidad de vida, necesita tener calidad emocional y eso se consigue sabiendo cómo manejarlas.
Además trabajo la psicoeducación: muchas veces sabemos que nos pasa algo pero no el qué exactamente; una vez que se le pone significado a lo que le pasa, ya es más fácil manejarlo. Es como dar un mapa para entender cómo funcionamos los seres humanos.

– Centrado en manejar las emociones, ¿cuáles son los casos más comunes que te has encontrado en terapia?
Por lo general, vienen muchas personas con problemas en relaciones de pareja y ansiedad.

– ¿Y suelen ser complejos de tratar?
Depende mucho de los casos. Hay situaciones que necesitan meses de sesiones y sin embargo, hay otros que viene una o dos veces. El daño que haya es muy importante a la hora de la duración del tratamiento. Hay personas que llegan muy traumatizadas de la infancia y dependen de la gravedad del mismo trauma (si es simple, secundario o complejo). Hay casos en los que los traumas se vuelven tan avanzados y complejos que la persona desconecta de todas sus emociones, tanto las agradables como las desagradables, por lo que en cierta manera, deja de vivir.
Lo que hacemos en terapia es que el paciente vuelva a reconectar con su mundo interno.

– ¿Cómo son los métodos que utilizas con tus pacientes?
La hipnosis sobre todo, como herramienta. Desde mi manera de trabajar a nivel emocional, es muy interesante cómo el paciente entra en un estado de relajación profunda en la que su mente baja la resistencia; se podría decir que desactiva los muros mentales. A través de la hipnosis se trabajan mejor problemas como la ansiedad, dificultades emocionales, etc. Por ejemplo, para traumas que se han creado en la infancia, la hipnosis es una buena herramienta para hacer regresiones y desanclar esas emociones del pasado.
También me gusta mucho usar el espejo en terapia, para que la persona se vea y mejore su consciencia corporal y emocional.

– A veces el estar en contacto diario con personas y sus problemas, puede hacer que en cierta manera te influya. Sobre todo, al trabajar con emociones, ¿has conectado alguna vez tanto con la situación de un paciente como para que te afecte personalmente?
Los psicólogos nos trabajamos de tal forma que a veces, cuando nos hacemos test de personalidad, algunos tenemos rasgos de psicopatía, sin bromas.
Pienso que dejamos de empaparnos de la negatividad que puede tener el paciente. Por supuesto, sentimos a la persona. Entendemos el mundo del otro a través de nuestros propios pensamientos y emociones, es la mejor forma para ayudar; pero sin dejar que penetre en nosotros.

– ¿Qué proyectos tienes ahora entre manos?
Pues ahora mismo tenemos ‘La Casa del Corazón’ aquí en Montilla, en el que soy cocreador y coordinador junto con Miguel Ángel Herencia, y al que le echamos muchas ganas y esfuerzo. Creemos que es muy importante y necesario trabajar con las emociones y la familia, que es la primera escuela para los niños. Nos enfocamos en los problemas que pueden tener en el hogar y hacemos que a raíz de los sentimientos y las emociones, los padres entiendan de manera más fácil el mundo del hijo y así puedan avanzar y solucionar los posibles problemas que surjan en la familia.
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– ¿Cómo enfocáis este tipo de terapias?
Pues con muchas técnicas como el teatro, meditación guiada -en la que trabajan el mundo de la emociones de los padres-, le damos recursos, trabajamos la psicoeducación, es decir, esos mapas para entender cómo funciona un niño…
Lo que se busca es un empoderamiento en los padres, que confíen en sus propios recursos y en los de sus hijos. De esta manera, se pueden evitar muchos problemas en el futuro de los niños, tales como malos hábitos, drogadicción…

– ¿Y está teniendo buena aceptación?
Bueno, hasta el momento hemos trabajado con padres, mediante el colegio, y con la Fundación Social Universal, en el Hogar de tardes Mamá Margarita. Hemos tenido bastante éxito con los padres que hemos trabajado; a la cuarta o quinta sesión, ya han notado los cambios en su familia, tales como que se sentían más desahogados y más tranquilos.

– Además de la “Casa del Corazón”, ¿tienes algún otro proyecto en marcha?
Sí, estoy trabajando en la hipnosis para dejar de fumar. Consiste en dos sesiones: una primera en la que se hace una evaluación sobre los hábitos de consumo del tabaco y a partir de ahí, hacemos la sesión de hipnosis; en la segunda, se hace un seguimiento y en los casos que hiciera falta, se repite la sesión de hipnosis.
Con este método lo que se pretende es darle más seguridad y motivación a la persona para que lo deje. Yo no hago que la gente deje de fumar, sino que ayudo a que ellos mismos sean capaces de lograrlo.

– ¿Tienes algunos futuros?
Pues la verdad es que algún día me gustaría volver a Perú. Desde aquí de Montilla no pierdo el contacto, es más, hago terapias vía Skype o Facebook con ellos. Por eso me gustaría crear un vínculo entre los dos países y así recibir influencia tanto de las tradiciones españolas como de las peruanas.

– Suena fantástico. Has dicho que haces terapias online también. Quien quiera y esté interesado, ¿cómo pueden contactar contigo?

Pues por la página en Facebook: Ismael Reinoso Psicología e Hipnosis (@ReinosoPsicoHipnosis). En el nombre quería remarcar la hipnosis porque es una herramienta que estoy utilizando mucho ahora, ya que es una puerta a nuestro mundo más interno; el que a veces olvidamos de cuidar y es de vital importancia.

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