2014 Deseos para un año nuevo

«La
diferencia entre un esclavo y
un ciudadano es que
el ciudadano puede preguntarse
por su vida y cambiarla.»

 

Alejandro Gándara

 

     Estamos ante
las puertas de un nuevo año. En los próximos días diremos adiós al que nos ha
acompañado durante 365 días que han supuesto un paso de tuerca más en esa
espiral sin aparente salida que es la situación que ha imperado en los últimos
5 años.  

 

     Precisamente acabamos el año
con noticias que ahondan aun más en los efectos de la manida crisis, que como
poco deben servir de ejemplo para realizar los cambios necesarios como sociedad
y como personas individuales, sabiendo que nada volverá a ser igual, que
debemos ser nosotros quienes, asumiendo las decisiones sobre nuestro futuro, hagamos
cambiar de signo la situación en que vivimos.

 

     Dentro de pocos días, de
pocas horas, estrenaremos un nuevo año. El 2014. Un nuevo año son trescientas
sesenta y cinco páginas de nuestra historia, aun por escribir. 365 paginas en
blanco que debemos rellenar con nuestra vida, día a día, hora a hora; páginas a
las que debemos dar color con nuestro esfuerzo, a las que debemos dotar de
vitalidad con nuestro compromiso.

 

     Un nuevo año son nuevas
esperanzas, nuevas ilusiones, nuevos deseos. Deseos de futuro, de cambio de una
realidad que se empecina en formar parte de nuestra existencia y que sólo
nuestra perseverancia, insistencia y fe en nosotros mismos, nos ayudara a
cambiar el rumbo de algo que ha condicionado estos años pasados y que nos
negamos a que continúe entre nosotros.

 

     Por ello, entre nuestros
deseos destaca el deseo del cambio, de que todo lo que nos ocurra en 2014 sea
diferente a lo pasado el año que nos deja. Que esa larga lista de personas que
se encuentran sin empleo tengan oportunidad de conseguirlo, de que, de una vez
por todas, nuestros políticos asuman sus errores y ofrezcan a los ciudadanos un
compromiso de servicio, que adopten las medidas necesarias que les hagan
recuperar su credibilidad entre la ciudadanía, porque, a pesar de todo, un
sistema como el que nos hemos dado entre todos, un sistema democrático necesita
a los políticos, son el mal menor para que todo funcione.

 

     Entre nuestros deseos está
también la necesidad de regeneración. Regeneración de la vida publica, no de
unos pocos, de todos;  no podemos exigir
a los demás si no nos exigimos a nosotros mismos. El compromiso debe ser de
todos, la recuperación de valores también. En este esfuerzo común se encuentra
parte de la solución, ya que con más fuerza podremos exigir. Exigir a quienes
nos gobiernan, a “los mercados”, a la patronal, a las centrales sindicales, a
la iglesia, a la banca, a la prima de riesgo, a… tantos como hasta ahora han
dirigido nuestra existencia, han organizado nuestra economía y han provocado
esta situación de depresión colectiva.

 

      Por ello en esas paginas que
tenemos por escribir del año 2014 debemos dejar constancia de nuestra catarsis
colectiva como sociedad, como individuos que no quieren ser rehenes de nadie,
que quieren ser sujetos de su propio futuro y como tales nos manifestamos de
forma conjunta porque entre todos podemos, porque queremos, porque es nuestro
deseo y así lo hemos demostrado durante el año que termina en que las muestras
de solidaridad hacia los que mas lo necesitan han sido claras, el movimiento de
solidaridad ha sido y sigue siendo ejemplar.

 

     Así y solo así, daremos el
giro necesario para que el viento del cambio sople a nuestro favor, para que nos
empuje, para que podamos ser timoneles de nuestro propio futuro.

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