Andalucía

El próximo día 28 celebramos el Día de Andalucía y con él 34 años de autogobierno desde aquel 1980 en que los andaluces conseguimos dar forma a nuestra entidad como pueblo. 
Pero este es un año especial. Especial o distinto por muchas razones. Entre ellas, por ejemplo la primera vez que tenemos una mujer presidenta en la Junta; las situaciones vividas durante un 2013 para olvidar; el descrédito que ha alcanzado la clase política para el ciudadano; los casos de corrupción instaurada en instituciones merecedoras de confianza y cuyos responsables han hecho lo impensable para sentirnos desperanzados, etc. Y tantos ecéteras como hemos tenido en los últimos años.
Pero lo importante para nosotros los andaluces es que hace más de tres décadas que dejamos patente nuestra voluntad de autogobierno en el marco de un proyecto de construcción de un Estado moderno y una Europa unida.
Andalucía, abrió caminos, trabajando por sí, como dice nuestro himno, trabajó también para los demás. La voluntad democrática de los andaluces produjo una verdadera novación constitucional que rompió el molde del estado asimétrico que no contemplaba la incorporación de Andalucía a la España Autonomica de primera velocidad.
Después de este tiempo los andaluces debemos hacer balance de lo conseguido, insuficiente a todas luces cuando somos la comunidad con mayor índice de paro, cuando somos las comunidad con mayor subsidio, cuando nuestros abuelos reciben las pensiones mas bajas, cuando cada vez somos mas dependientes de otros, cuando somos la comunidad con mayor numero de familias con todos sus miembros en paro. No somos los de antes pero también podríamos ser otros. Nos toca seguir promoviendo el cambio, vencer la inercia y la resistencia, otra vez, de los que siempre desearon otro destino para Andalucía y a los que nunca fueron partidarios de una España plurinacional y pluricultural.
No debemos dejarlo todo en manos de los politicos, debemos ser los ciudadanos desde los diversos estamentos de la sociedad, quienes trabajemos, codo con codo, para que nuestra tierra salga adelante, para reivindicar nuestras necesidades, para exigir lo que es nuestro, para lograr el desarrollo de Andalucía.
También debemos ahondar en nuestras deficiencias para conocernos mejor y asi poder afrontar los grandes retos que tenemos en la Europa del S XXI. Pero además debemos trabajar para ser mejores en Andalucía, más competitivos, autónomos, felices en definitiva, lo que ayudará también a la mejora colectiva de los pueblos del Estado Español, para ofrecer juntos nuestra cara más positiva.
La unidad de los andaluces y su madurez nos ha de llevar a avanzar en la idea de Andalucía, idea que también debe ser entendida como extensión de la cultura política, de la responsabilidad, y exigir del Estado el reconocimiento de la voluntad política de los andaluces.
34 años de recorrido y dos estatutos de autonomia es mucho bagaje para que todavia queden asuntos por resolver;  34 años son muchos, tal vez demasiados, para queden asuntos por resolver. No puede haber más demoras, más retrasos ni excusas para finalizar la construcción de un nuevo estado, respetuoso con la voluntad mayoritaria de los pueblos de España.
De una vez por todas, debemos superar viejas querellas, asumir planteamientos actuales, de futuro y representativos de la voluntad conjunta de todos los andaluces; conseguir que cada andaluz se  sienta partícipe y protagonista de su futuro, que nos sintamos parte de una realidad esplendorosa llamada Andalucía, porque cuando defendemos  y enzalsamos a Andalucia estamos defendiendo y honrando a España. 
La decisión es personal, pero el planteamiento debe ser colectivo, de todos y para todos. Por ello, los que aquí vivimos, nacidos o no en esta tierra, hombres y mujeres, andaluces y andaluzas, TODOS estamos implicados en un gran proyecto como pueblo: la gran obra de construcción de Andalucía.
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