DEMOS UNA OPORTUNIDAD A LA JUSTICIA

La justicia, edificará la paz cuando cada uno respete concretamente los derechos ajenos y se esfuerce por cumplir plenamente los mismos deberes con los demás.

                                                   Juan Pablo II

Hace pocos días el juez José Castro ha imputado a la infanta Cristina por un presunto delito fiscal y deblanqueo y la ha citado a declarar el 8 de marzo. Se trata de la segunda ocasión en la que este mismo juez imputa a la duquesa de Palma tras haberlo hecho el 3 de abril del año pasado y haber sido desimputada por la Audiencia de Palma, que exigía más pruebas de los presuntos delitos.

El instructor del caso Nóos tenía pendiente la decisión sobre la hija del Rey Don Juan Carlos en la causa que investiga las presuntas actividades corruptas de su  marido, Iñaki Urdangarin, para que declare sobre su supuesta participación en delitos fiscales y de blanqueo, penados con un máximo de cinco y seis años.

En el nuevo auto de imputación, el juez ve «un deber inexcusable» y un «acto obligado» imputar a la hija del Rey  por «indicios fundados de culpabilidad». El magistrado extiende un largo argumentario en el que da todo lujo de detalles de los motivos por los que ha tomado de nuevo la decisión de imputar. Castro señala que Iñaki Urdangarin «difícilmente» pudo haber defraudado a Hacienda «sin, cuando menos, el conocimiento y aquiescencia» de su mujer «por mucho que de cara a terceros» mantuviera «una actitud propia de quien mira para otro lado». Una forma de actuar que el magistrado considera irregular «por omisión», recalcando que no podría entenderse que la duquesa de Palma no estuviera «alertada» del proceder de su marido, tanto por su «sólida formación» como por una intervención parlamentaria, en referencia a la efectuada a principios de 2006 por el diputado socialista Antoni Diéguez, en la que «se suscitaron dudas sobre las irregularidades del Instituto Nóos por beneficiarse de contrataciones públicas».

Entre los datos que aporta el juez, dice que la contabilidad de Aizoon no se ajustaba a la realidad y se lucraba del dinero que el marido de doña Cristina, Iñaki Urdangarin, ingresaba procedente del Instituto Nóos. Además, el juez señala que «no se puede permitir» un fraude como el que habrían cometido con los desvíos de fondos del la entidad sin ánimo de lucro porque iban destinados a gastos personales.

En este momento del proceso judicial el derecho permite a la defensa de la imputada recurrir dicha imputación  y en declaraciones a los medios de comunicación, Miquel Roca, abogado de la Infanta, ha señalado que discrepa de la decisión del juez  de imputar a Doña Cristina, por lo que estudiará  la posibilidad de un recurso de apelación ante la Audiencia de Palma para evitar que tenga que acudir a declarar el próximo 8 de marzo.


Todo entra en el marco de la legalidad. El derecho permite a unos acusar y a otros defenderse y por ello precisamente ser imputado no es igual a ser culpable  por lo que estaría bien que valoraran la posibilidad de no recurrir  y permitir que sea su defendida quien asuma la responsabilidad de su propia defensa, tenga la posiblidad de argumentar su inocencia y no perderse en articulos y normas que nadie entenderia y todo ello para beneficio del sistema, para beneficio de la credibilidad del mismo y para tranquilidad de los ciudadanos de a pie que podremos ver  como se hace realidad deel dicho de los igualdad de todos ante la ley.


Un sistema democrático como el nuestro necesita que todos, independientemente de su procedencia, representatividad, poder económico,  capacidad de influencia, etc se sometan al dictamen de la ley y el caso actual puede servir para que asuman su responsabilidad los imputados en tantos casos pendientes de resolución (caso de los ERE, Fabra, Diputación de Castellon, de Orense,de UGT, etc) tantos como nos han llevado a una situación que nos ha situado a los pies de los caballos, que ha provocado que muchos ciudadanos se encuentren en el paro, que otros  duden de la justicia, y que muchos de nuestros jóvenes hayan perdido la  fe en nuestro  propio sistema democrático.


Para ser justos seria importante también que la justicia sea rápida, ya que siguiendo las palabras de Jean de la Bruyére, “una cualidad de la justicia es hacerla pronto y sin dilaciones; hacerla esperar es injusticia” .

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