La AACID y la FSU renuevan su compromiso por la mejora de las condiciones de vida en el Valle del Cusco


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Foto: cedida

El pasado miércoles se celebró en la sede
sevillana de la Agencia Andaluza de Cooperación Internacional al Desarrollo
(AACID) un acto de presentación pública de los proyectos aprobados al amparo de
la convocatoria 2013 de subvenciones para ONGD.
En el evento estuvieron presentes el vicepresidente y
consejero de Administración Local y Relaciones Institucionales, Diego Valderas,
el director de la AACID, Enrique Pablo Centella, así como representantes de
ONGD de Andalucía, encabezados por el presidente de la CAONGD, José María
Ruibérriz. El coordinador de la Fundación Social Universal (FSU), Juan Manuel
Márquez, también fue invitado a participar en este evento
con la que la Junta ha querido
“poner rostro a la cooperación andaluza” y  “dar forma y transparencia a
los fondos públicos”  que permitirán
mejorar las condiciones de vida de más de un millón de personas beneficiarias
de países como Perú, El Salvador y Nicaragua, Marruecos y Territorios
Palestinos y República Democrática del Congo, por citar los seis países con
mayor financiación en cooperación.

 

Concretamente, la AACID
ha resuelto conceder a la FSU dos nuevas subvenciones para la ejecución de dos
proyectos de cooperación internacional al desarrollo en Cusco, Perú. El primero
pretende
mejorar las condiciones de habitabilidad y salubridad
de las viviendas ruralesdel Valle Sur de Cusco mediante el desarrollo de las
capacidades de la población indígena y la utilización tecnologías tradicionales
mejoradas, mientras que el segundo promueve
la enseñanza desde la cultura local para
el fortalecimiento de la identidad y la inclusión social de las comunidades
educativas quechua alto andinas de Quispicanchi.

 

 Ambos
proyectos, de dos años de duración, tienen un coste total de
665.310,96 euros y cuenta con subvenciones de la AACID por valor de 579.668,66 euros.

 

La recurrente ausencia del
estado en la zona rural, la situación de exclusión de la población indígena,
las grandes brechas entre la población urbana y rural, la falta de
oportunidades y de mejores condiciones de vida en el campo, son los factores
que determinan a que la población indígena rural se vea afectada en sus
derechos y necesidades que, pese a estar amparados por la Constitución Política
del Estado y los acuerdos y compromisos internacionales, agudizan y hacen más vulnerables
a un tercio de la población peruana.


 

En este contexto, luego de los
diagnósticos participativos realizados en las comunidades indígenas rurales del
Valle de Cusco, donde se han recogido las percepciones de las familias
comuneras, de líderes y lideresas, así como de la niñez, complementada con
información del último Censo de Población y Vivienda, se ha identificado como
problema central “las precarias
condiciones de habitabilidad en la que se encuentra la población indígena
del Valle Sur del Cusco”.


 

Las principales causas y efectos de la
precariedad de las viviendas de la población indígena son las siguientes:

 

1.  
La autoconstrucción
de las viviendas sin asistencia técnica pone en riesgo la seguridad física y el
confort de las personas generando mayor vulnerabilidad a
riesgos geodinámicos,
sismos y filtraciones de agua.

2.   Las condiciones de insalubridad de las viviendas
debido a las inadecuadas prácticas de higiene y limpieza asociadas al
hacinamiento en el uso de los ambientes, la cohabitación de personas y animales
menores, la escasa ventilación y asolamiento y los cambios bruscos de
temperatura generan, sobre todo en niñas/os menores de 5 años, el incremento de
infecciones respiratorias y digestivas, aumentando la desnutrición crónica
infantil.


3.   Los limitados ingresos económicos de las unidades
familiares impiden desarrollar inv
ersiones para la mejora de las viviendas y
pone en riesgo la seguridad alimentaria.

4.  
Las limitadas
capacidades en hombres y mujeres indígenas para generar propuestas en la
demanda de vivienda digna ante las autoridades competentes.

 

Con la
ejecución de este proyecto se espera mejorar las condiciones de habitabilidad
de las viviendas de la población indígena mediante
el desarrollo de sus capacidades y habilidades
y la utilización tecnologías tradicionales mejoradas.
Desde la tradicional
organización comunal, se capacitará a las familias en la recuperación de
prácticas de construcción ancestrales seguras, ecoeficientes y saludables con
innovaciones sencillas que incorporen el uso de la energía solar, ventilación,
servicios higiénicos y cocinas mejoradas. Asimismo, se apoyará a la familia, en
particular a la mujer, en la instalación de infraestructura y equipamiento para
la producción de cuyes separados de las personas lo que reducirá su mortalidad
e incrementará la producción cárnica y reproductiva y los ingresos familiares
que podrán ser destinados al mejoramiento en la vivienda. Finalmente, se
promoverán espacios de concertación a través de distintos mecanismos
institucionales de participación para generar y desarrollar acciones para la
incidencia en las políticas públicas de acceso a una vivienda rural con
dignidad.

 

Por otro
lado,en estas mismas comunidadesaltoandinas de Cusco se produce en el sistema
educativo una desvinculación con los procesos culturales de la comunidad debido
a procesos de enseñanza aprendizaje homogéneos, modelos de gestión y
programación curricular y prácticas pedagógicas desarticuladas de la realidad
rural andina, escasa y/o nula formación docente en procesos interculturales y
familias ausentes en la escuela. Se provoca así una falta de identidad de los
educandos con sus comunidades de origen, lo que implica una baja autoestima
personal y valoración de su cultura y el desarrollo de una identidad cultural
que impide un encuentro equilibrado con otros grupos de la sociedad o favorece
la pérdida de la propia cultura por absorción en la cultura dominante.

 

Con nuestro proyecto se contribuirá al
desarrollo de la identidad Quechua y de una ciudadanía intercultural con la
incorporación
de la cultura local a los procesos de enseñanza
aprendizaje en la escuela, con el fin de que niños y niñas con una mayor
valoración de su cultura, incrementen sus niveles de logro educativo y de
autoestima y, con ello, obtengan mejores oportunidades de desarrollo personal y
de encuentro y relación intercultural positiva en la sociedad.

 


En este proyecto se
trabajará con los 3 actores básicos en el hecho educativo: escuela, familia y
comunidad.

 

Con la escuela, se
capacitará a los docentes en metodologías que incorporen contenidos de la
cultura Quechua en sus sesiones de aprendizaje. Estas metodologías están
basadas en la pedagogía activa, que pone al educando como centro del proceso,
favoreciendo la autonomía y pensamiento crítico. Se consolidará dicha propuesta
metodológica con una formación para que las escuelas realicen sus Proyectos
Educativos de Centro que promuevan la enseñanza-aprendizaje de la cultura
Quechua, con enfoque de derechos y de equidad de género, para el ejercicio de
la ciudadanía intercultural.

 

La familia
participará de los procesos educativos del aula, haciendo protagonistas a
madres y padres en la educación escolar e incorporando aspectos culturales de
la comunidad. Recíprocamente también se pretende que la escuela se abra a la
comunidad y participe de los ritos y costumbres ancestrales.

 

Asimismo se
intervendrá con la comunidad y actores sociales regionales en particular para
sensibilizarlos en la importancia de la promoción de la cultura Quechua en la
comunidad educativa para el fomento de la ciudadanía intercultural.

 

Las experiencias
educativas sobre equidad de género en la cultura Quechua y los Proyectos
Educativos de Centro elaborados serán presentados a la Dirección General de
Educación Intercultural Bilingüe y Rural (DIGEIBIR) del Ministerio de Educación
para su reconocimiento como escuelas de EIB con enfoque de género y como
ejemplo de buenas prácticas en innovación educativa.

 

Finalmente, se
sensibilizará a la población en general y a autoridades en particular sobre la
importancia de introducir la equidad de género en la cultura Quechua a través
del currículo escolar. Se llevará a cabo a través de campañas radiales, la
difusión de un vídeo y con un seminario regional con proyección nacional.

 

Este proyecto
beneficiará a los docentes, alumnos y familias de 23 escuelas rurales indígenas
de la provincia de Quispicanchi, en Cusco.

 

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