La Junta de Andalucía atiende a más de 300 mujeres de la provincia en sus grupos socioeducativos (GRUSE) de Atención Primaria

La Junta de Andalucía ha atendido en 2013 a 315
mujeres de la provincia en alguno de los 36 grupos socioeducativos (GRUSE) que
se han formado en las Unidades de Gestión Clínica (UGC) donde se ha
desarrollado esta estrategia en Córdoba. Esta iniciativa forma parte del
objetivo de promoción de salud mental y prevención de los trastornos mentales
del Plan Integral de Salud Mental de Andalucía (PISMA). En Andalucía, se han
desarrollado un total de 393 grupos en los que participaron 3.027 mujeres.

 

Se trata de una estrategia grupal socio-educativa de
aprendizaje de habilidades emocionales que pretende desarrollar talentos y
recursos de las personas para que afronten de forma saludable las dificultades
de la vida cotidiana y que las dote de factores protectores para la salud
mental. La consejera de Igualdad, Salud y Políticas Sociales, María José
Sánchez Rubio, ha recordado que estos grupos son una “buena práctica que ayudan
a la resolución de conflictos e incrementan la autoestima de las
participantes”.

 

        Los GRUSE
están orientados a mujeres entre 30 y 65 años, sin patología específica de
salud mental, con déficit en el apoyo familiar o social que acuden a consulta
por quejas inespecíficas o somatizaciones que le generan sufrimiento. Se
incluyen a mujeres con complicaciones sociales o personales que actúen como
factores de riesgo para un problema de salud mental, o con presencia de
acontecimientos vitales estresantes que configuren un claro factor de riesgo en
personas vulnerables.

 

Son grupos de entre 8 y 15 mujeres, que se reúnen en
sesiones de hora y media cada semana con un total de ocho sesiones que se
realizan en los centros de salud conducidas por un trabajador social.

 

Se accede al grupo a través de los profesionales de la
UGC, que realizan la derivación a la unidad de trabajo social de salud que será
el referente y el conductor del grupo, aunque también cabe la posibilidad de
acceso por iniciativa propia de la mujer dirigiéndose al propio trabajador
social.

 

Las participantes manifiestan que consiguen resolver
mejor sus problemas, tienen mayor 
autoestima, ganan asertividad y desarrollan nuevas habilidades
personales que las ayudan a adaptarse a cada situación y superar las dificultades
que antes las aislaban socialmente. En paralelo, se hace un uso más racional de
los medicamentos, se mejora la sintomatología y se reducen las visitas tanto a
los centros de salud como a las consultas de Salud Mental.

 

El pasado año, el propio Ministerio de Sanidad,
Servicios Sociales e Igualdad reconoció esta iniciativa andaluza como buena
práctica para la prevención de la violencia de género y su detección temprana.

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