Luis J. Pérez-Bustamante aúna en su pregón la alabanza al vino con los montillanos más ilustres

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El director del Día de Córdoba, Luis J. Pérez-Bustamante, ha protagonizado el pregón que cada año ensalza los vinos de Montilla-Moriles en la Fiesta de la Vendimia de este marco vitivinícola.

Un pregón que estuvo precedido por la coronación de la Vendimiadora Mayor, Laura Gálvez, en el patio de Bodegas Pérez Barquero.

El pregonero de la Fiesta de la Vendimia Montilla-Moriles 2014 arrancó su discurso con referencia a su pasada infancia y a su origen gaditano, para acabar indicando que su vinculación con Cordoba es algo elegido porque “Uno no elige donde nace, ni tampoco donde se cría, sin embargo, sí que decide dónde echa raíces”.

No desaprovechó Luis J. Pérez-Bustamante la oportunidad para reivindicar desde el estrado la relación que mantiene el vino con el mundo del periodismo ya que los periodistas “nos merecemos un monumento porque nuestra fidelidad para con el vino es incorruptible y nuestra histórica aportación al mantenimiento de la industria tampoco ha sido menor”, ni tampoco para recordar a los compañeros de profesión que han sido víctimas de la crisis, agradeciendo que se haya elegido también como Capataz de la Fiesta a la Asociación de la Prensa de Córdoba, como reconocimiento al trabajo que se realiza por los periodistas

Tras el prólogo justificativo de su aceptación del cargo de pregonero de la vendimia de 2014, Luis J. Pérez-Bustamante continuó exponiendo los paralelismos entre los vinos de Montilla-Moriles y los personajes más ilustres que ha dado Montilla. “Me detendré por tanto en mis palabras en loar esta tierra y su vino de la mano de sus egregios vecinos. San Francisco Solano, san Juan de Ávila, Gonzalo Fernández de Córdoba, el Gran Capitán, el Inca Garcilaso o José Garnelo no podían haber venido al mundo o llevado a cabo sus proezas si no fuera porque lo hicieron en una tierra como ésta”

El vino mosto y la juventud de las vendimiadora mayor, el fino equiparable a Gonzalo Fernández de Córdoba, el Gran Capitán, el amontillado con el Inca Garcilaso, el oloroso a la altura de José Garnelo “ejemplos de éxito, de campanada mundial de un vino que algunos creían de sacristía y que es más una catedral. Como san Juan de Ávila, nuestro Pedro Ximénez comparte el paraíso de los elegidos con los justos, los buenos, los que con humildad han hecho de su camino un espejo donde mirarse”

Para concluir la llamada a los montillanos a que participen de la Fiesta, que beban y disfruten porque “donde no hay vino, no hay alegría”.

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