MUJER Y LIBERTAD

Hace pocas fechas hemos celebrado el Día Internacional de la Mujer con el que las diferentes administraciones quieren decirnos que trabajan por llegar a conseguir algún día la necesaria igualdad para ambos sexos. 
Es un dia de reivindicación, de exigencia, de dar a conocer una realidad con mas sombras que luces, en la que la mujer navega a contracorriente, venciendo voluntades, intentando convencer de  lo evidente y después de muchos 8 de Marzo, celebrados con evidente algarabía continuamos en muchos aspectos sin avanzar, simplemente por que no interesa.
Y, tal vez, una muestra más de esa falta de avance, esa falta de interés para que la mujer avance en nuestra sociedad sea la propuesta de modificación de la actual ley de salud sexual y reproductiva y de la interrupción voluntaria del embarazo. 
Esta fue una ley aprobada por amplia mayoría del parlamento y, si bien hay algunas razones para modificar o más bien para mejorarla, la verdad es que la solución no es provocar un retroceso tan importante como puede suponer la actual propuesta de modificación que propone el gobierno de la nación. No es el momento social y económico, aunque algunos piensen que si es el momento politico porque el juego de mayorías asi lo favorece  aún a costa de someter, una vez mas, a la mujer a situaciones de ilegalidad y marginalidad, todo en aras de contentar a determinados sectores en el partido de gobierno. 
Un político que se precie debe, en todo momento, estar atento a la voz de la calle, ser reflejo de la sociedad a la que debe servir y hacerse eco de las inquietudes de lo ciudadanos. Aspectos tan sensibles como este del aborto requieren especial interés, sensibilidad y mente fria para tomar decisiones siempre en beneficio del bien general. Su responsabilidad le hara sopesar diferentes cuestiones, aristas y formas de entender el problema y tomar las decisiones, siempre en beneficio de la mayoría, pero sobre todo debe tener en cuenta no abrir debates que han sido superados por el conjunto de la población, modificando o ajustando solo lo necesario.  
Entre introducir algunos cambios en la actual legislación, especialmente en lo relativo a las jóvenes de 16 y 17 años, y los drásticos cambios que se proponen, hay un verdadero abismo, se corre el riesgo de romper el consenso conseguido durante más de 28 años de legislación razonable.
En la mayoría de asuntos relacionados con personas siempre hay razones más que suficientes para actuar de una forma u otra, para defender una cosa y lo contrario, sobre todo cuando tratamos de imponer nuestras creencias y deseos a los demás.  El caso del aborto no va a ser diferente, más bien  es un tema de especial sensibilidad en el que no se tiene en cuenta el respeto por la autonomia de la mujer para decidir sobre su cuerpo y su vida. 
Pero junto a lo anterior, que puede ser más o menos discutible, según el prisma con el que miremos, lo que ha ocurrido en este tema es que no ha habido una contestación y protesta social evidente; la calle no se ha movilizado en relación a este tema, y digo bien, la calle, de una parte y de otra. La razón o justificación de esta reforma -más bien retroceso evidente en normas y en derechos-  es su contenido en un programa electoral, justificación insuficiente cuando el resto del contenido del programa electoral no se cumple y sobre todo porque aprovecha para penalizar supuestos que han sido superados tanto por la comunidad cientifica como por la propia sociedad.
No haber aumentado el numero de abortos, no existir denuncias ni complicaciones sanitarias son algunas razones que han permitido resolver gran parte de la inseguridad juridica en que se encontraba tanto la mujer como los profesionales que la asisten y que, si llega a aprobarse esta nueva reforma, volverian a entrar en una indefinición jurídica.
Pero creo que  la razón fundamental es que en la situación actual se respeta a la mujer para que pueda decidir libremente seguir o no con su embarazo; no diferencia entre mujeres con recursos y sin recursos que haría que estas ultimas tengan abortos en perores condiciones; respeta la vida en formación ya que establece limites, facilita información a la mujer, recursos alternativos para conciliar mejor los derechos de la mujer y hacer posible la responsabilidad del estado de proteger la vida en formación.
Estas y muchas más razones, tantas como mujeres, son suficientes para oír la voz de la calle, entablar contacto con sectores que opinan de forma diferente y, sobre todo, para tomar decisiones en defensa de la mujer y de la vida que lleva dentro, pero nunca en contra de la mujer, su responsabilidad y su libertad.
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